Saltar al contenido
Mundo Ángeles

Encuentro con el Arcángel Rafael

Arcángel Rafael

Tal cual como nos dice la Biblia, Dios envió a su pueblo Arcángeles con propósitos específicos. Nuestro artículo está dedicado enteramente al Arcángel Rafael, cuyo nombre significa “Remedio de Dios”. Y así haciendo honor a su nombre, es el enviado por Dios para sanar.

Historia de curación

En la Biblia, la historia que ejemplifica la misión de curación de Rafael se cuenta en el Libro de Tobías. El comienza presentando su personaje principal, un israelita fiel que vive en cautiverio en Nínive de nombre Tobít, un anciano que fue afectado por la ceguera y la burla de sus vecinos.

Mientras tanto una joven pariente de él llamada Sarah fue afligida por un demonio que había matado a los siete hombres con los que se había casado. Tanto Tobías como Sarah rezaron a Dios pidiendo morir. Sus oraciones estaban llenas de fe y desesperanzas. Ambos deseaban la muerte antes que vivir con tanta miseria.

Cuenta el libro que Dios se apiadó de ellos, no quitándoles la vida, sino enviándoles al Ángel Raphael para sanarlos. Rafael se presentó ante Tobías (el hijo de Tobít) bajo la apariencia de un pariente de nombre Azarías, acompañándolo a un viaje a Media para reclamar una suma de dinero que Tobít había depositado. 

Durante el viaje, Tobías y Rafael atraparon un pez grande cuyos órganos poseían propiedades curativas. Cuando llegaron a Media Rafael llevó a Tobías a la casa familiar de Sarah, quien según le informó Rafael, Tobías tenía derecho a casarse con ella.

Tobías y Sarah se casaron, luego de esto tal cual como Rafael le había informado quemó el hígado y el corazón del pez que había capturado, expulsando así al demonio que había afectado a su nueva esposa. Luego unidos al regresar a Nínive al saludar a su padre ciego, hizo tal cual como le indicó Rafael, usó un ungüento del pez para colocar en los ojos del padre, curándolo y devolviéndole su visión.

Fue allí cuando Rafael reveló su identidad diciendo “Soy Rafael, uno de los siete ángeles  que se paran y sirven ante la Gloria de Dios (Tob. 12:15) por lo tanto cuando tú, Tobit y Sarah oraron, fui yo quien presentó el registro de su oración ante la Gloria del Señor (Tobit 12:12) y Dios me envió a curarte a ti y a Sarah (Tobit 12:14)”

Arcángel Raphael
Arcángel Rafael y Tobías

Arcángel Rafael, el enviado de Dios para la sanación

Aunque esta es una historia muy antigua, en la actualidad innumerables personas son devotas del Arcángel Rafael. las oraciones llenas de fe y hechas desde el corazón son escuchadas, porque son muchos los afligidos, enfermos y desesperanzados que al orar son escuchados y la prueba más absoluta es su sanación.

Cada 29 de Septiembre se celebra el día de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Cada uno de ellos cumple funciones específicas e ilimitadas a la vez. El remedio de Dios es enviar a sus ángeles para sanar a los seres humanos. 

Por ello es importante orar a Dios y decirle honestamente lo que queremos y cómo nos sentimos. El Arcángel Rafael tiene una profunda bondad y es  muy misericordioso, tenemos todas las razones para confiar que tanto Él como Dios escucharán nuestras oraciones, retribuyéndonos así con salud y bienestar.

Arcángel Rafael de la Sanación
Arcángel Miguel, Rafael y Gabriel Junto a Tobías

El poder de la Inteligencia y la curación

El Arcángel Rafael también nos enseña, como cada persona está llamada a hacer visible la misión angelical de sanar y convertirse en un medio de salud y salvación para los demás. Para hacer esto es necesario utilizar una actitud humana de respeto y solidaridad hacia los demás, nunca sabemos lo que sufre o ha sufrido nuestro prójimo. Con tan sólo saber escuchar, dar un trato amable o regalar una sonrisa, podemos ayudar a sanar un alma o un corazón herido.

Rafael es el Arcángel de la inteligencia, el Poder que nos permite elegir nuestra forma de vida y determinar nuestra existencia. Tiene el poder de dispensar curación y conocimiento. Es el Arcángel custodio de los científicos y de los conocimientos aplicados. También se le conoce como el protector de los médicos y los viajeros.

Es el jefe de los ángeles sanadores del Coro de Dominaciones que tiene la tarea de ayudar a quienes los solicitan invocándolos. Y como bien dijimos antes, no hay mejor sanador en el reino angelical que Él. Sin embargo, sucede que mientras pedimos su ayuda e intervención, no le permitimos que nos sane.

Por lo que es importante saber que la curación es una renovación del equilibrio, sanar significa crear las condiciones para que la energía fluya armoniosamente en todo nuestro ser. Por esto el Arcángel Rafael nos invita a tomar la vida en nuestras manos con coraje y firmeza.

El Arcángel Rafael puede ayudarnos a encontrar el mejor médico o un tratamiento adecuado que nos ayude a curar de alguna enfermedad. Es decir, puede intervenir de distintas maneras, puede ser una guía para llevarnos a seguir una prueba de diagnóstico apropiado para solucionar un determinado problema de salud. 

Acceder a sus poderes significa integrarlos y hacerlos parte de nosotros, de nuestra cotidianidad, es decir, fusionarlos para que intervengan en nuestro camino, ayudándonos durante todo momento.

Arcangel Raphael Curación
El Arcángel Raphael

Cómo contactar con el Arcángel Rafael

Cuando invocamos la ayuda del Arcángel Rafael, debemos permitirle el libro acceso a nuestro corazón, mente y cuerpo (porque todo en su conjunto es uno solo). 

Debes sentarte o acostarte en un lugar tranquilo donde sepas que no serás molestado. respira profundamente para que ayudes a oxigenar tu cuerpo y enfocar tu mente en tu respiración dejando a un lado pensamientos que te puedan distraer. Con tus ojos cerrados, visualiza el color verde esmeralda alrededor de tu cuerpo, respira ese color permitiendo que entre en ti.

Seguido de esto realiza la invocación al Arcángel Rafael, háblale desde el poder de tu mente y la fuerza de tu corazón: “Arcángel Rafael, ven a mí ahora” pídele que sea tu guía, que guíe tus pasos, que intervenga en situaciones y personas que te ayuden a sanar tu cuerpo, mente o alma.

Seguido de esto, permite a tu mente distinguir y evaluar los pensamientos que vienen a ella. Es importante mantener un contacto diario con él, invitarlo a nuestras vidas y luego siempre agradecer.

Algunas personas acostumbran usar esencias perfumadas para comunicarse con los ángeles. Por lo que si está en tus posibilidades, puedes poner aceites esenciales para que puedas aumentar tu frecuencia y así poder tener un contacto más directo con Él. Sus fragancias favoritas son: manzanilla, rosa y jazmín.

También te recomiendo meditar antes de pedirle o comunicarte con Él. Eso ayudará a aumentar la vibración de tu Ser Superior, ofreciéndote mejor alcance de proyección de todo aquello que desees pedir o informarle. Él siempre te escuchará e intervendrá.

También es muy recomendable (nuevamente si está dentro de tus posibilidades) tener un espacio en casa dedicado únicamente a orar al Arcángel Rafael. Puedes incluso llegar a hacerle si deseas su propio altar, y si ya tienes altares hechos a los otros arcángeles es importante que cada uno tenga el suyo propio.

Que ese espacio sea dedicado íntegramente a Él, para que puedas hablarle de manera más privada e íntima y recibir así sus señales y por supuesto su ayuda. Es importante que te sientas bien, relajado y tranquilo. Todo aquello que te ayude a tener un aura y una atmósfera más relajante puede ayudar, tales como poner flores blancas, velas verdes, inciensos… todo depende de ti y lo que desees colocar al momento de estar en comunión con Él. Recuerda, en la simplicidad se encuentran las grandes cosas.

Respira profundo, pídele su ayuda, pídele que sane y cure tu cuerpo, si deseas, especifícale que parte de ti deseas o necesitas sanar. Puedes pedir incluso que te ayude a sanar un dolor profundo en tu alma, lo importante es que debes saber que al pedírselo, debes aceptar la cura como si ya fuera un hecho, permítete visualizarte ya sanado, ya curado, permítete fluir con el Arcángel Rafael y su luz verde sanadora, sánate también así tú mismo.

Sentirás su presencia, como un calor corporal que te cubre y envuelve, o con una sensación que te hará saber que está cercano a ti, créeme lo sentirás, de no ser así, pídele de nuevo que venga a ti. Es posible que al inicio, cuando comiences a pedirle ayuda no lo sientas, luego con la práctica comenzarás a sentirlo más, es como una relación o amistad que se irá cultivando.

Oraciones e invocación
Oraciones para el Arcángel Rafael

Oraciones para el Arcángel Rafael

Amado creador de todo lo que es, pido que envíes la presencia de tu Arcángel Rafael para que yo pueda establecer comunicación y amistad con él. Enséñame lo que se siente para percibir su presencia. Enséñame que es posible para mí y cómo hacerlo. Limpia de mi toda duda, temor y desconfianza. Quiero y elijo caminar en la confianza profunda y pido, admito y permito la presencia del Arcángel Rafael en mi vida, aquí y ahora. Gracias Dios, Así es y hecho está. Amén

Arcángel Rafael, gracias por cuidarme en todos los momentos de mi vida. Me siento agradecido por tus constantes esfuerzos, no solamente conmigo sino con todo el planeta. Ahora mismo, tengo un problema, un dolor, que es muy difícil para mí de manejar y necesito tu ayuda. Por favor ayúdame

“Oh buen San Rafael Arcángel, guía espiritual, te invoco como patrón de aquellos que sufren enfermedades o dolores corporales. Tuviste preparado el remedio que curó la ceguera del Elder Tobit, y tu nombre significa “El Señor cura”. Me dirijo a ti, suplicando tu ayuda divina en mi necesidad actual (mencione la solicitud). Si es la voluntad de Dios, dígname para sanar mi enfermedad, o al menos concédeme la gracia y la fuerza que necesito para poder soportarlo con paciencia, ofreciéndolo para el perdón de mis pecados y para la salvación de mi alma.  Bendito Arcángel San Rafael, quien se reveló como el asistente divino del Trono de Dios, ven a mi vida y ayúdame en este momento de prueba. Concédeme la gracia y la bendición de Dios y el favor que te pido por tu poderosa intercesión. San Rafael, recurso de Dios, ángel de la salud, medicina de Dios, ruega por mí”.

Amén.